Llegué a esa reunión de trabajo y lo primero que el cliente me dijo fue: “Sabía que eras mayor. ¿Tienes 40, verdad?”.
La frase me descolocó.
En esa oficina quedó claro rápidamente que yo era el "veterano".
En mi profunda ingenuidad, pensé que simplemente comentaba la demografía de un sector donde la mayoría no supera los 35.
Es que entre los filtros de Google Meet, mi voz y el hecho de no exponer mi vida privada en redes, parece que había generado una expectativa distinta.
Pero mi sensación fue otra.
Sentí que ese comentario decía algo más: “Freddy, bienvenido. Eres el yogur que se quedó olvidado en el fondo del refrigerador”.
Más allá de la anécdota, algo profundo había aquí.
A cierta edad empieza a aparecer ese tufillo a obsolescencia apenas soplamos las 40 velas. De pronto, como una de las hermanas de Cenicienta, sientes que te vuelves la última alternativa. El sistema comienza a cuestionar tu capacidad creativa y profesional bajo el estigma de la edad.
Una biblioteca de soluciones
A esta edad, tú y yo sabemos algo que el mercado parece olvidar: tenemos una biblioteca de soluciones que un "ninja de software" no reuniría ni en tres vidas.
Hemos sobrevivido a modas, crisis económicas y cambios tecnológicos.
Y no, no es un tema de prejuicios ni de esa vieja acusación de que "dejamos de entender la tecnología". De hecho, ocurre lo contrario.
Según el Active Aging Report 2024 de GetSetup, el 85% de las personas mayores de 50 años está activamente interesada en aprender nuevas habilidades tecnológicas. No nos falta curiosidad; lo que tenemos es la capacidad para elegir qué herramientas realmente sirven y cuáles son solo ruido.
De la paranoia a la realidad (los números no mienten)
Este “exterminio silencioso” de los seniors no es una sensación personal. Está documentado:
- En España: El análisis de medios como Gràffica sobre el mercado del diseño describe un fenómeno claro: el sector está dominado por perfiles jóvenes y apenas el 10% de los profesionales supera los 45 años. La experiencia de contratar a un profesional senior se percibe, muchas veces, como una pérdida de frescura o un coste innecesario.
- En Chile: El informe 2025 del CIPEM de la Universidad del Desarrollo muestra que la reinserción para mayores de 50 es considerablemente más lenta. En promedio, tardan 9,1 meses en encontrar trabajo, casi el doble que una persona joven.
- Barreras estructurales: Mauricio Apablaza (CIPEM) señala que los mayores enfrentan barreras estructurales para reingresar, incluso cuando poseen mayor calificación.
¿Software o Diseño?
En diseño se suele confundir la maestría en herramientas con la capacidad de diseñar -un error estratégico-.
Es común encontrar ofertas que buscan “expertos de 25 años” con 10 años de experiencia y que todavía no han tenido que decirle a un cliente que su idea puede arruinar un proyecto.
Como bien dice Gràffica, a veces se premia la estética del momento por encima de la estrategia de fondo. A los 25 años, el diseño demuestra lo que puedes hacer con las manos; a los 45, el diseño resuelve problemas reales de negocio.
El miedo al Senior
Hay algo curioso que he visto con los años: en mercados saturados, muchos puestos terminan defendiéndose.
A veces, el rechazo no es por falta de talento, sino por miedo al reemplazo y que puedan dejar en evidencia las ineficiencias del sistema o las limitaciones del jefe de sección.
La ciencia lo dice.
Investigaciones sobre el modelo de Mantenimiento de la Autoevaluación (SEM) y el fenómeno del social comparison bias, estudiado por Stephen M. Garcia y Abraham Tesser, muestran que las personas tienden a recomendar menos a candidatos que podrían superarlas en las habilidades donde ellas mismas tienen mayor estatus.
Este sesgo de comparación social surge como un mecanismo defensivo para proteger la autoestima, lo que puede llevar a decisiones que favorecen la seguridad del evaluador por sobre el beneficio de la organización.
Por eso, un profesional con cicatrices suele decir cosas como: “Eso no va a funcionar”, “Estás equivocado” o “No lo haré”. Y esas frases, nacidas de haber visto fracasar proyectos reales, no siempre son bienvenidas cuando se prefiere a quien todavía no cuestiona nada y menos es una amenaza.
Jugar con un cuchillo entre los dientes
Si viste el Mundial del 98 consciente, el algoritmo de selección probablemente ya te tiene en la mira. La única estrategia razonable es cambiar el peso de lo que vendes: deja de vender tus manos, tu tiempo y empieza a vender tu cabeza.
La juventud es necesaria y deseada… hasta que el "joven" comete un error de $50.000 dólares por falta de experiencia. En ese momento, nuestras cicatrices dejan de parecer un problema y empiezan a parecer un seguro de inversión. Somos parte de la "economía plateada", una fuerza productiva que muchos mercados todavía no saben aprovechar.
El epílogo de mi reunión
Días después de esa entrevista, recibí el correo de rigor:
“Gracias Freddy. Fue interesante, pero elegimos a un profesional que había terminado hace poco su carrera e impuso menos restricciones que tú. Nos dio la sensación de ser más flexible y alineado con nuestra visión...”
Ahí lo entendí todo. No buscaban un consultor estratégico; querían a alguien que ejecutara sin decir "no". Y aunque te quedas con ese sabor amargo -como cuando eliges algo “correcto”, pero sabes que no es lo mejor-, te das cuenta de que el problema no es tu edad. El problema es un mercado que ha perdido el paladar.
¿Y tú, vas a aceptar una etiqueta?

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